
En un sistema de bombeo existen distintos componentes, todos ellos necesarios para el funcionamiento adecuado del sistema. Es fundamental conocer la diferencia entre un partidor suave y un variador de frecuencia, que si bien comparten algunas funciones, uno lo lleva al siguiente nivel.
El partidor suave se dedica a garantizar un inicio tenue y seguro de el funcionamiento de los motores de las bombas de agua. Lo que, mediante la disminución de la corriente de partida, permite proteger el sistema de estrés mecánico en bombas, ejes, correas, válvulas y tuberías. Sin embargo, cuando el sistema alcanza su velocidad nominal, los motores de las bombas quedan funcionando a una velocidad fija. Por ende el sistema tiene menor control y capacidad de automatización en la operación.
Por otro lado, el variador de frecuencia lo lleva a otro nivel, no solo regula la partida o la detención del sistema, sino que también la potencia y energía durante el funcionamiento. Esto permite ahorrar energía eléctrica durante la operación de la sala de bombas de agua, ya que la potencia puede ir vareando del 20, 30, 50 o 100 por ciento de la capacidad, dependiendo de la demanda de agua. Reduciendo el desgaste mecánico y permitiendo controlar variables como presión, caudal o flujo de forma precisa y automática.
Ventajas de implementar un variador de frecuencia sobre un partidor suave:

La implementación de un variador de frecuencia permite ahorrar hasta un 50% del gasto operativo de energía eléctrica en la sala de bombas, especialmente en sistemas donde la demanda de agua es variable a lo largo del día. Esto se debe a que en bombas centrífugas el consumo de energía no disminuye de forma lineal con la velocidad, sino de manera cúbica: pequeñas reducciones de velocidad generan disminuciones muy significativas en la potencia absorbida. Por ejemplo, operar una bomba al 80% de su velocidad nominal no implica usar 80% de la energía, sino bastante menos.
Además del ahorro energético, el VDF reduce los ciclos de arranque y parada bruscos, disminuye las mantenciones correctivas, alarga la vida útil de los componentes mecánicos y reduce fallas por golpes de ariete. También mejora la estabilidad hidráulica del sistema, ya que mantiene presiones más constantes, lo que se traduce en un funcionamiento más eficiente, seguro y automatizado de toda la instalación. Por estas razones, aunque la inversión inicial es mayor que la de un partidor suave, el retorno económico se logra en el mediano plazo gracias a la reducción de consumo eléctrico, menor desgaste de equipos y menor tiempo de detención por fallas.
Aquí un video sobre el tema:
